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¿Qué significa esta imagen?
¿Y esta otra?
Nos pilló el amanecer. En aquel momento pensé que todo mi proyecto se iba al garete.
Es entonces cuando entra el verdadero dilema: la invisibilidad.
Es decir, este proyecto nació de la idea de una imagen no visible. Fue por eso que se concibió la imagen proyectada en espacio público en horas de sol.
Sin embargo, con los días, la no visibilidad de la imagen proyectada fue sustituída en anhelo y fantasía por la fascinante imagen visible, por la idea de ver los dormitorios expuestos en plaza pública (no hay nada perverso aquí, en todo caso autoral)
Tras haberme perdido el fetiche de ver desaparecer una imagen, el discurso de la no visibilidad me resultó insuficiente.
Primeras pruebas en la espalda de Tomás…
En el edificio, en cambio, no se vé… Demasiado tarde
A Tomás se le ocurre la ingeniosa idea de probar en la oficina de Bienestar social de la Generalitat…
Luego volvemos al lugar pensado desde un principio
La mañana ya es un hecho. Y el proyecto, al menos planteado de la manera en la que estaba planteado… también: un hecho invariablemente fallido.
Eso no significa que me encuentre triste y tal… todo lo contrario. Esta tarde haré la proyección desde la invisibilidad (respecto a la figura de “Pablito Marte” en breve crearé otro post para aclararla… es evidente que de momento Pablito Marte DON’T EXIST) y lo que sí espero es poder ofrecer una buena charla donde dejar claro qué puntos me han sido claves a lo largo del proceso.
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La vida, a veces, y con suerte, bromea… El generador se lo quedó Tomás. El plan era levantarnos muy muy temprano. Tomás me pasaría a recoger a las cinco con un taxi. A las cinco y cuarto me llama Tomás desesperado porque no encuentra taxi.
¿Interesa esto al proyecto?. Pienso que sí.
La vida, a veces, y con suerte, bromea.
Me quedé dormido. Me despierto con la llamada desesperada de Tomás, que anda por alguna parte de Poble Nou con el generador en un triciclo que se ha encontrado en la calle. Estoy dormido. Escucho a Tomás muy lejos, cagándose en las compañías de taxis. Le pregunto la hora. Me dice que son las cinco y cuarto y entonces me da el sofoco.
Pero Tomás no para de cagarse en los taxis. “Ciao, Tomás”, le digo, “que me acabo de levantar y he de preparar todo”.
Corro como un loco. Por suerte antes de acostarme lo había dejado todo más o menos listo.
La vida, a veces, y con suerte, bromea.
Cuando ya por fin enfilamos la meridiana, el claror del alba se hace evidente. Al final de la calle se distingue un incipiente fulgor dorado.
Tomás y yo parecemos vampiros. Tomás le pregunta al taxista… “¿Usted cree que llegaremos a Ciutat Meridiana antes de que amanezca?” Evidentemente, el hombre no sabe qué responder… Estoy al borde de la crispación.
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La tarde del jueves la paso en Hangar montando un vídeo con los cuatro dormitorios que tengo. Entrelazo cada imagen con un encadenado, al que encadeno de nuevo otra imagen, esperando crear una sensación turbia…
Y todo, realmente, porque solo tengo cuatro dormitorios… (Finalmente Lucy solo me consiguió uno, pero bueno…)
Pedro, de Hangar, nos deja el generador con el que proyectaremos en la plaza roja. (gracias)
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He llegado al centro cívico demasiado pronto. Davide, uno de los chicos italianos del proyecto “in the dark”, estaba escribiendo en un despacho. Hemos salido a tomar un café a las mesas de fuera. Y al poco ha llegado Lucy con su compañero Bartok.
Sobre Bartok… Bueno, a él no le gusta el proyecto. Ayer me lo hizo saber tantas veces que pensé que no era tan solo cosa del proyecto. Pero hoy, sin que haya cambiado su opinión, se me ha disculpado… Lo ha hecho mientras nos despedíamos con un buen apretón de manos, ligeramente sonriente…
- Me vas a coger manía – ha dicho
Y es que Lucy no me tenía preparado ningún dormitorio. Ha hablado de una amiga a cuya casa íbamos cuando casualmente la ha visto bajando la cuesta que está junto al centro cívico.
Lucy se había apostado 5 euros con Bartok a que conseguía el dormitorio de esta amiga. Entonces, tras verla y descubrir que no se iba a producir fotografía alguna, Bartok se puso muy contento.
Yo le dije en italiano, bromeando, que se notaba que su contento no era por los cinco euros sino por el hecho de que no iba a ver foto. Y él me ha dado la razón…
He quedado mañana con Lucy, a las 11. Ya no le doy ninguna esperanza. Pienso en los dormitorios que tengo, que son bastante pocos. Y, la verdad, no creo se me altere el lado poético del proyecto.
Aunque me he vuelto a Barcelona ligeramente decepcionado, he dormido un poco (pues estaba muy cansado) y ahora, con un café al lado, ese detalle no me preocupa…
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Lucy es una chica que trabaja en Ciutat Meridiana. La conocí el otro día, mientras hacía la encuesta pública sobre la pertinencia de mi proyecto.
Le gusta. Y quiere ayudar.
Ayer tuvimos una reunión en el centro cívico y le expliqué bien bien el proyecto. Llego con un amigo bastante mayor que ella, andaluz de origen, al que ella llama Bartok, como el compositor (esta analogía es mía, ni siquiera sé si “Bartok” se escribe así).
Me interesa recalcar la figura de esta persona, pues le expliqué el proyecto y no le gustó nada. Entendía todo lo poético, pero le parecía que los dormitorios son espacios muy íntimos.
Aunque le hablaba yo, él le respondía a Lucy. Pensé: es muy tímido.
- También hay relación en la cocina y en el salón, donde come la familia y juegan los niños – repetía insistentemente…
A pesar de no gustarle a su amigo Bartok, Lucy estaba encantada con la idea. Noté que le fascinaba especialmente el hecho de que luego yo mostrara este trabajo en Italia…
Hemos quedado hoy a las cuatro y media para que me conduzca a dormitorios de sus amigos, a los que fotografiará.
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Ayer sábado tuve una conversación muy interesante con Ana Patricia Palacios, una artista colombiana que residirá un mes en Can Xalant. Viene a hacer un trabajo de tinte social: algo relacionado con jóvenes y embarazo. Quería ir a Bellas Artes para difundir su proyecto. La animé para que viniera con nosotros a Ciutat Meridiana, pues creo que podría aprovechar el hecho de que esta semana estemos allí. La pondré en contacto con Pilar, de la asociación (inciso: ¿cómo es que aún no sé cómo se llama esa asociación?). A Pilar le interesará, no sólo por el trabajo que quiere hacer, sino por ser mujer y sudamericana.
A ver qué ocurre…






