“Cada cultura tiene su gente del sur”, escribió Susan Sontag. Ciudad Meridiana es un barrio periférico de Barcelona poblacionalmente creado por emigrantes. Pertenece al distrito de NouBarris y se encuentra separado de Barcelona por una montaña. Esto lo convierte en un lugar aciago, con un urbanismo irreflexivo, y desprovisto de identidad alguna como barrio. Ciudad dormitorio a la que no pocos esfuerzos intentan convertir en ciudad de vida.
Pensé entonces en el dormitorio, es decir, el lugar donde dormimos. Suele contener una cama y algún mueble más: un armario, una mesita de noche, tal vez una estantería, un espejo… Se me hizo llamativa la idea de registrar dormitorios de una ciudad dormitorio, pues creo que es una manera de indicar el condicionante laboral de estos lugares.
Recordé entonces la famosa cama de Felix Gonzalez-Torres (Projects 34: Felix Gonzalez-Torres) y atisbé el carácter íntimo y emocional del espacio dormitorio.
Hacer público un espacio íntimo no pretende tan solo exhibir lo privado (de hecho, será imperceptible hasta la entrada de la noche, con el cansancio del día) sino metaforizar la necesidad de construir una ciudad de vida allá donde las relaciones interpersonales no cuajan en un sentimiento de comunidad, a través de la imagen de un espacio donde la frontera emocional entre individuos alcanza su más fina y compleja expresión.
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