Ayer decidí un nuevo aspecto en el proyecto: convertirme por un día en Pablito Marte, un artista social. El viernes 8 de junio, día de la proyección, estaré en la plaza, junto al proyector, desde las seis de la mañana hasta que me añada a la presentación, a eso de las ocho.
Me interesa esta acción por lo que revierte en mi trabajo llevado a cabo hasta ahora: por un lado personalizar la narración de los acontecimientos, por el otro referir al espacio y su efecto en el individuo.
Estoy meditando la posibilidad, incluso, de llevar a cabo la presentación a través de teléfono móvil.
Josep Domínguez, un amigo artista de la facultad, me ha dicho que no entiende esa penitencia, es decir, que yo me la busco porque quiero, pues el proyecto no la urge…
Será una experiencia horrible. Espero no llevarla a cabo a modo de penitencia, sino embutido en el disfraz metafórico del artista social, esto es, el artista que hace calle.
A lo largo de todo el día el artista será lo único visible del proyecto. Es muy probable que finalmente no se vea nada. Solo al artista…
Aún no lo he verbalizado, pero intuyo una ironía interesante detrás de esta acción.
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